En la jornada eleccionaria todo el arco político reclamó aclarar el hecho, a lo que en el terreno técnico comienzan a sumarse algunos requerimientos policiales en el marco de las tareas investigativas llevadas a cabo.

Las primeras medidas solicitadas al juez de la causa son la nueva convocatoria a declarar de los custodios de Rodríguez, en particular del policía federal Miño, el cual jamás hizo alusión a la entrega esa tarde de una valija con candado al senador, considerándose un episodio de suma importancia en las horas previas al fatal desenlace. No es menor que esa valija jamás apareció en la escena (ver mas adelante), desconociéndose cual fuera su contenido, cuando ya se encuentra el cruce de mensajes entre los custodios hablando respecto de la entrega de este elemento aquella tarde.

Es significativa la declaración del psiquiatra Haman, de Capital Federal, quien venía tratando a Rodríguez desde hacía dos años, y quien alertó de que atravesaba de una crisis por la que debían acompañarlo esa tarde.

Finalmente los investigadores imponen la necesidad de convocar a declaración testimonial al intendente Walter Vuoto en razón de que a dichos de la testigo Laura Avila, él habría estado esa madrugada en la ocasión en que Matías Rodríguez tuvo una discusión y pelea luego de que los encontraba en pareja.

Si bien es descabellado y hasta ya ha sido desmentido por fuentes de la investigación que haya un desdoblamiento de la causa para investigar un posible delito de “lesiones”; la averiguación de causa de muerte debe agotar toda vía investigativa a fin de terminar de determinar que los hematomas que posee el cuerpo son ajenos al episodio del fatal desenlace como –hasta el momento- indican los testimonios y constancias.

Una valija y efectos desaparecidos

La investigación por testimonios y mensajes de telefonía ya logró reconstruir los últimos momentos de vida de Matías Rodríguez, y la interacción con su secretaria Valeria Aciar, como sus custodios el policía provincial Leguizamon y un policía federal de apellido Miño.

En esa tarde Rodríguez pidió a Aciar que le acerque una valija que ella guardaba en su domicilio, del tipo de viaje, rígida de color rojizo y con candado.

La secretaria se comunica con uno de los custodios que traslada tal efecto al domicilio de Rodríguez una hora antes de que se disparara, ante lo cual se presume en esa valija iba el arma Glock calibre 9 milímetros.

Luego de la tragedia, en la vivienda se encontró el arma de fuego  pero nunca la valija, de la cual se desconoce la totalidad de su contenido. Es sugestivo que en uno de los mensajes entre los custodios uno deslizara la posibilidad de que tuviera dinero, casi en tono sarcástico.

Lo que más genera dudas es que el custodio Miño en su testimonial jamás mencionó este episodio de la valija, por lo que se plantea reiterar su declaración.

Finalmente resulta sugestivo también que en toda la vivienda haya sido incautado solamente un celular, cuando se conocía que Matías Rodríguez poseía más de un celular, además de otros dispositivos informáticos de los cuales la vivienda no contaba con ninguno de ellos.