El Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional evaluó la situación de los sobrecargos que enfrentan los países más endeudados con el organismo y volvió a patear la pelota hacia adelante. De acuerdo a fuentes en Washington, “las opiniones sobre los cambios en la política de sobrecargos continuaron divergiendo, incluso sobre los méritos de una exención temporal”. Los mayores rechazos provienen de la Secretaria del Tesoro de los Estados Unidos y del Banco Central de Alemania.

Se trata de un reclamo que Argentina viene planteando desde 2020, cuando el ministro de Economía de aquel momento, Martín Guzmán, estaba en etapa de renegociación del crédito de 44 mil millones de dólares obtenido del Fondo por parte de la administración de Mauricio Macri. Ahora, con Sergio Massa al frente de la cartera económica, el reclamo no cesó.

En su última reunión con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, Massa le recordó que el país está expuesto a un costo de unos 1000 millones de dólares al año solamente a causa de los sobrecargos. Así, la tasa que le cobra el Fondo a la Argentina es del 6,6 por ciento, muy por encima de la que tienen otros organismos internacionales. De esos 6,6 puntos, los sobrecargos explican nada menos que 3 puntos.

Los principales países afectados por los sobrecargos son aquellos que recibieron créditos superiores a su cuota anual como miembro del Fondo. Entre ellos, se destacan Argentina, Ucrania, Ecuador, Egipto y Pakistán.

Fuentes del FMI indicaron este lunes a Página/12 que “el Directorio completó su análisis regular sobre los balances precautorios, un elemento central para el herramental con el que cuenta con Fondo para mitigar los riesgos financieros”. Dichos balances se conforman básicamente a través del dinero que recaudan los sobrecargos.

“Como parte de ese análisis, el Directorio también discutió el rol de los sobrecargos, incluyendo potenciales cambios a esa política. Las opiniones sobre los cambios en la política de sobrecargos continuaron divergiendo, incluso sobre los méritos de una exención temporal. Se publicará en los próximos días un informe sobre el análisis realizado acerca de los balances precautorios”, agregaron.

Si bien Argentina viene poniendo a los sobrecargos hace rato en la agenda global, el tema cobró mayor relevancia a partir de dos situaciones ajenas al país. Por un lado, la guerra en Ucrania llevó a la máxima expresión el debate acerca de por qué los países con más problemas económicos tienen que enfrentar mayores tasas, que en definitiva exacerban sus complicaciones. Más allá de la falta de cambios generales sobre la política de sobrecargos, en los próximos meses sí habría una ayuda especial al respecto para Ucrania.

Por otro lado, la suba de las tasas de interés a causa de la política monetaria restrictiva de la Reserva Federal ante las mayores presiones inflacionarias multiplicó el impacto financiero de las sobretasas para los países más endeudados.

En ese contexto, el 26 de agosto pasado nueve expertos independientes de Naciones Unidas enviaron una carta a Kristalina Georgieva en donde expresan su “preocupación por el impacto que tiene la política de sobrecargos sobre los derechos humanos en los países afectados”. Asimismo, unas 250 organizaciones realizaron una presentación el mes pasado en donde advirtieron que los países más vulnerables en términos de deuda tendrán que pagar de 2021 a 2028 unos 8 mil millones de dólares solamente en concepto de sobrecargos.

Balance precautorio

Los “balances precautorios” del FMI son una sección de las reservas de capital del balance contable del organismo que se forman a partir de los sobrecargos. De acuerdo a los datos que calcula Andrés Arauz, exdirector del Banco Central de Ecuador, el FMI tiene un objetivo de entre 26 a 32,5 mil millones de dólares para sus balances precautorios y un piso de 19,5 mil millones. Para abril pasado, el Fondo contaba con 28,1 mil millones de dólares en estas cuentas y se estima que el monto habría alcanzado los 30,2 mil millones para noviembre.

“El ingreso neto del FMI fue positivo en el año financiero que cerró en abril y hubiera sido también positivo sin tener en cuenta los sobrecargos. En el trimestre que cerró en julio, la situación fue la misma. Esta es la tendencia a lo largo de la última década con la única excepción del año 2016”, explica Arauz, que además detalla que en el año financiero 2022, el Fondo cobró sobrecargos por un total de 1,7 mil millones de dólares, aunque su ingreso neto operativo fue de 2,2 mil millones de dólares. 

En el caso del trimestre que cerró en julio, los sobrecargos implicaron para el FMI un adicional de 460 millones que se sumaron al 1200 millones de ingreso neto operativo. “Los sobrecargos aumentan significativamente los pagos de la deuda que los países afectados deben hacer al Fondo, desviando los escasos recursos de divisas y presupuestarios. Al mismo tiempo, la capacidad de prestamista del Fondo no se vería impactada en absoluto por la falta de sobrecargos”, plantea Arauz.